¿Por qué consumir carne ecológica?

¿Por qué consumir carne ecológica?
abril 17, 2019 divinanatura

1- Carne sin antibióticos, sin hormona de crecimiento, sin antibióticos
Cuando comes carne ecológica comes carne  libre de hormonas, anabolizantes y restos de antibióticos, algo que no sucede con la convencional, donde el uso de estas sustancias está ampliamente generalizado. Para el control de enfermedades se utilizan principalmente medicamentos a base de plantas, homeopatía y otras terapias alternativas, y se pone especial atención en la profilaxis o prevención de la enfermedad.

2- Libre de trasngénicos 
Otro aspecto fundamental y quizá menos conocido, es que la carne es la principal vía de entrada de transgénicos en la cadena alimentaria. Los transgénicos que se están produciendo actualmente a mayor escala están destinados a la elaboración de piensos para alimentación animal. Los animales se alimentar con al menos un 60% de pastos y forrajes en cada ración diaria. Lo que obliga a  utilizar pastos y forrajes verdes de alta calidad. 

3- Más y mejores nutrientes.La carne ecológica contiene un 50% más de omega 3.Esta conclusión ha sido publicada por expertos de la Universidad de Newcastle, como el profesor Chris Seal que afirma:  “los omega-3 están vinculados a reducción de las enfermedades cardiovasculares, mejora del desarrollo y la función neurológica y una mejor función inmune. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) recomienda que deberíamos duplicar nuestro consumo”.

4- ¡Carne que no echa agua! Al probar este tipo de carne llama la atención su sabor. No es lo mismo cocinar un filete de ternera ecológica que uno convencional. El color no es el mismo, el sabor tampoco, y desde luego, desde el punto nutricional no tienen nada que ver. No hay más que echarlo a la sartén y se observa claramente la diferencia: ¡apenas sale agua!

5- Respeto animal . La forma en que se producen los animales en la ganadería convencional dista mucho de lo que se considera razonable. Los animales se encuentran hacinados, sin apenas espacio para poder vivir, se les fuerza a engordar y reproducirse sin respetar sus ciclos naturales. Para que una granja o criadero sea considerado ecológico, entre otras cosas, debe estar libre de cualquier resto de pesticida o tratamiento química en los últimos tres años. Los animales que se crían en estos lugares (vacas, cerdos, pollos…) viven en condiciones de semilibertad, al aire libre y alimentados con productos naturales. Si contraen alguna enfermedad se fomenta la curación a través de su propio sistema inmunológico, en lugar de usar hormonas o antibióticos.

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